jueves, 29 de mayo de 2014

                   Idiomas de Brasil:
Idiomas de Brasil
La lengua oficial de Brasil es el portugués, lo que lo convierte en el único país de América que habla ese idioma (por otra parte recordemos que los brasileños son 200 millones).
El portugués fue llevado a Brasil por los colonizadores portugueses. Previamente, se hablaban más de mil lenguas nativas en el territorio brasileño, que con el paso de los siglos se han reducido a algo más de 170 idiomas. Los lingüistas han clasificado estas lenguas nativas en cinco familias: tupí, macro-ye, arawak, caribe y pano-tucanas. La mayoría de ellas se hablan en lugares remotos del interior del país, en comunidades pequeñas. La ley no suele proteger estas lenguas, más que en muy contados casos, como ocurre en Sao Gabriel de Cachoeira. En esta localidad del estado de Amazonas, el portugués se considera lengua cooficial junto con el nheengatú, el tucanoy el baniwa
Además de las lenguas originales de Brasil, existen en el sur de país algunas comunidades numerosas que hablan el italiano y el alemán. Una curiosidad de este país, que demuestra sus impresionantes dimensiones humanas, es que en las regiones profundas del Amazonas todavía existen grupos humanos que no han sido jamás contactados por la sociedad mayoritaria, y que por tanto lo desconocen todo del mundo exterior.
Pero de todas maneras, ya sea para buscar trabajo, para hacer negocios en Brasil o para comunicarse, imprescindible hablar en potugués

Un idioma abundante de Brasil


El idioma portugués comparte orígenes con el gallego, aunque este último acabó siendo muy influido por el castellano. El portugués, por su parte, evolucionó de forma independiente durante siglos, hasta su forma actual.
La lengua lusa fue llevada a Brasil por los colonizadores lusos, donde fue influida por las lenguas nativas, especialmente las del tronco tupí. Todas estas influencias imprimieron en el idioma el carácter que muestra en la actualidad.
De entre todas las lenguas latinas, al menos las habladas en otros países, el portugués es la que muestra mayores coincidencias con el castellano en los aspectos léxico y gramatical. Los lingüistas estiman que sus coincidencias ascienden al 89%. No obstante, si atendemos a la pronunciación, la distancia entre ambas lenguas es mayor. De la misma manera, entre el portugués europeo y el americano también hay diferencias, sobre todo en el ámbito de la pronunciación, tal como ocurre entre el castellano de España y el de Argentina.



http://www.currantessinfronteras.com/paises/trabajo-en-brasil/idiomas-de-brasil/


https://www.google.es/search?q=lenguas+de+brasil&rlz=1C1SAVS_enES555ES555&espv=2&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ei=b5yiU-fMMZCe7Aa3hYAg&ved=0CAYQ_AUoAQ&biw=1600&bih=840&dpr=0.9


jueves, 15 de mayo de 2014


brasil natural:

      Varanus komodoensis


  Descripción
De las más de 5.600 especies de lagartos, el dragón de Komodo es la más grande. Se trata de un lagarto enorme, que puede medir hasta 10 pies de largo, con un promedio de alrededor de 8 pies para las hembras. Pesan alrededor de 150 libras. Debido al tamaño, y la agresividad de este lagarto, en muchas culturas existen historias y leyendas acerca de ellos.
El color base del dragón de Komodo es grisáceo o marrón claro. Los que viven en la arena del desierto tienen un color similar a esta, combinándose muy bien con su entorno. En el cuerpo tienen áreas de color negro o verde.
Los dragones de komodo poseen dientes afilados en la boca (60 de ellos). Estos dientes han sido examinados y los expertos creen que son de las mismas dimensiones que los de los tiburones de gran tamaño. Cuando los dientes se les caen, por diversas razones, este lagarto es capaz hacerlos crecer nuevamente, no importa cuán joven o viejo sea ese momento.
Evolución
Se cree que el dragón de Komodo evolucionó a partir de los grandes reptiles de género Varanus, que caminaron sobre la Tierra hace más de 200 millones de años atrás. Muchos expertos sienten curiosidad acerca de por qué este, es uno de sólo dos especies que producen veneno.
¿Podrían estar más estrechamente relacionados con las serpientes que con otros lagartos?
Así que, mucho sobre el proceso de evolución del dragón de komodo sigue siendo un misterio, pero hay muchas teorías. Se cree que el dragón de Komodo solía ser varias veces más grande y, con el tiempo, es posible que fueran capaces de adaptarse, y por eso siguieron viviendo cuando se extinguieron los dinosaurios.
El dragón de Komodo es el tipo de lagarto  más agresivo en el mundo. Irán tras otros animales, así como de los seres humanos. Tienen un poder increíble debido a su gran tamaño, también tienen una velocidad sorprendente. Pueden trepar, lo que es inusual para un lagarto de semejante tamaño. Los puede encontrar cerca de los cuerpos de agua, e incluso entrarán en el agua para conseguir sus presas. Sus cuerpos están diseñados para ser nadadores naturales.
                                                              Hábitat y Distribución  
               

                                             El Parque Nacional de Komodo se compone de muchas islas pequeñas y es ahí donde este lagarto vive en estado salvaje. Son capaces de seguir prosperando en condiciones impropias, ya sea para otras criaturas o para los seres humanos. Muchos de ellos se encuentran en cautiverio, en los zoológicos, porque atraen a grandes multitudes.
El área donde vive el dragón de Komodo debe ser árida para que les vaya bien. Pueden vivir en el bosque o en la sabana abierta y lo hacen mejor a temperaturas que rondan los 40 grados centígrados todos los días.
El área en la que este lagarto vive en estado salvaje, es seca durante todo el año, a excepción de la época del monzón. Estos lagartos necesitan agua para sobrevivir, y tienen la capacidad de almacenar el agua cuando llueve, o cuando entran en el agua a nadar. Cuando su cuerpo se calienta demasiado excreta sal en vez de agua.
Alimentación
El dragón de komodo posee un olfato increíble. Los expertos creen que son capaces de oler hasta seis kilómetros de distancia si el viento sopla en la dirección justa, esto les permite encontrar a sus presas con facilidad. La combinación de velocidad, poderosos dientes, y el fuerte veneno significa que salen, casi siempre, victoriosos cuando se trata de obtener su presa.
A veces se limitan a morder la presa y esta escapa, sin embargo, el dragón de Komodo no estará muy lejos detrás de esta, van a esperar a que el veneno infecte a la presa y la mate. Cuando muerden y se aferran a la presa, le inyectan el veneno, mientras se alimentan la presa estará viva, pero no podrá moverse en absoluto. Son capaces de morder grandes pedazos de lo que ingieren.
Parte de la capacidad para hacer esto se debe a su flexible cuello. Siempre que sea posible el dragón de Komodo ni siquiera irá a la caza de un alimento vivo, se contentan con consumir variedad de restos en descomposición, de los muertos con los que tropiezan o que olfatean.
También consumen aves, y los huevos que puedan encontrar. No es inusual para el dragón de Komodo consumir también a otros lagartos. Son oportunistas y comen cuando pueden, para construir las capas de grasa necesarias para sobrevivir en la época en que escaseen los alimentos.
Reproducción
A pesar de que este lagarto es considerado, normalmente, muy agresivo, esto aumentará a medida que la temporada de apareamiento se presenta. Los machos luchan entre sí, mordiendo y usando sus colas, hasta que uno de ellos se da por vencido. Cuando un macho se acerca a una hembra meterá su larga lengua en su boca.
Esto le permite saber si está lista para el apareamiento o no. Cuando se produce el apareamiento, la pareja rápidamente se separa y el mecho irá por una nueva aventura.
La hembra tendrá una gran responsabilidad, debe encontrar donde depositar hasta 20 huevos. Tiene que encontrar un lugar cálido, donde los depredadores sean menos propensos a encontrarlos. Los deja allí solos y el destino decidirá si son capaces de sobrevivir a la incubación.


jueves, 8 de mayo de 2014

                                              La historia de brasilia


 Brasilia es la historia de una vieja aspiración. Pese a que su fundación no se hizo realidad hasta el 21 de abril de 1960, el sueño de levantar una nueva ciudad en el interior del gigante sudamericano ya se paseaba por la mente del 'patriarca' de la independencia, José Bonifacio de Andrada e Silva, en el primer cuarto del siglo XIX.
Décadas más tarde, la Constitución de 1891 retomó la idea al plantear la búsqueda de "una zona de 14.400 kilómetros cuadrados en el Planalto Central" donde erigir la futura capital federal.
Pero tuvo que transcurrir más de medio siglo para que emergiera un líder resuelto a dar el paso definitivo. Fue Juscelino Kubitschek quien, nada más aterrizar en la Presidencia (1956-61), puso en marcha los planes para trasladar el centro del poder desde Río de Janeiro hasta un rincón por entonces deshabitado en el estado de Goiás.
Durante más de 1.000 días, unos 60.000 trabajadores tomaron la región y, guiados por las directrices de los arquitectos Lúcio Costa y Óscar Niemeyer, dieron forma a una ciudad atípica que hasta hoy sigue evocando desde el cielo la forma de un avión.

La ciudad de Brasilia, actualmente con dos millones y medio de habitantes, es conocida mundialmente por haber aplicado los principios establecidos en la Carta de Atenas de 1933 y haber concretizado el pensamiento urbanístico internacional de los años 50.
Su construcción comenzó en 1956, siendo
 Lúcio Costa su urbanista y Oscar Niemeyer el principal arquitecto. Tres años y medio más tarde, el 21 de abril de 1960, se convirtió oficialmente en la capital de Brasil.


Brasilia ha sido declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1987, siendo la única ciudad construida en el siglo XX que ha recibido este honorBrasilia fue construida con el fin de ser la nueva capital del país, con la idea de transferir la capital federal, ubicada en la costa, al interior, ayudando así a poblar aquella zona del país, donde gente de toda la nación, especialmente de la región nordeste de Brasil, sería contratada para su construcción.
Esta idea de trasladar la capital de Brasil hacia el interior del país existía ya desde la época colonial. Sobre el 1700, la corte portuguesa se enfrentaba a diversos problemas que acabaron por convertirse en las principales motivaciones para plantearse el cambio de la capital: los constantes ataques de piratas, el contrabando, ataques de otros países