jueves, 8 de mayo de 2014

                                              La historia de brasilia


 Brasilia es la historia de una vieja aspiración. Pese a que su fundación no se hizo realidad hasta el 21 de abril de 1960, el sueño de levantar una nueva ciudad en el interior del gigante sudamericano ya se paseaba por la mente del 'patriarca' de la independencia, José Bonifacio de Andrada e Silva, en el primer cuarto del siglo XIX.
Décadas más tarde, la Constitución de 1891 retomó la idea al plantear la búsqueda de "una zona de 14.400 kilómetros cuadrados en el Planalto Central" donde erigir la futura capital federal.
Pero tuvo que transcurrir más de medio siglo para que emergiera un líder resuelto a dar el paso definitivo. Fue Juscelino Kubitschek quien, nada más aterrizar en la Presidencia (1956-61), puso en marcha los planes para trasladar el centro del poder desde Río de Janeiro hasta un rincón por entonces deshabitado en el estado de Goiás.
Durante más de 1.000 días, unos 60.000 trabajadores tomaron la región y, guiados por las directrices de los arquitectos Lúcio Costa y Óscar Niemeyer, dieron forma a una ciudad atípica que hasta hoy sigue evocando desde el cielo la forma de un avión.

La ciudad de Brasilia, actualmente con dos millones y medio de habitantes, es conocida mundialmente por haber aplicado los principios establecidos en la Carta de Atenas de 1933 y haber concretizado el pensamiento urbanístico internacional de los años 50.
Su construcción comenzó en 1956, siendo
 Lúcio Costa su urbanista y Oscar Niemeyer el principal arquitecto. Tres años y medio más tarde, el 21 de abril de 1960, se convirtió oficialmente en la capital de Brasil.


Brasilia ha sido declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1987, siendo la única ciudad construida en el siglo XX que ha recibido este honorBrasilia fue construida con el fin de ser la nueva capital del país, con la idea de transferir la capital federal, ubicada en la costa, al interior, ayudando así a poblar aquella zona del país, donde gente de toda la nación, especialmente de la región nordeste de Brasil, sería contratada para su construcción.
Esta idea de trasladar la capital de Brasil hacia el interior del país existía ya desde la época colonial. Sobre el 1700, la corte portuguesa se enfrentaba a diversos problemas que acabaron por convertirse en las principales motivaciones para plantearse el cambio de la capital: los constantes ataques de piratas, el contrabando, ataques de otros países

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